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Reseña: Cartas a un amor perdido - Iona Grey

by - sábado, diciembre 16, 2017





Él prometió amarla para siempre.
Pero para siempre está llegando a su fin.

1943, entre las ruinas de un Londres bombardeado, el piloto americano Dan Rosinski encuentra a Stella Thorne. Es el comienzo de un romance imposible pero imparable. Stella está casada y las probabilidades de que Dan salga vivo de todas sus misiones son de una entre cinco. Su correspondencia les ayuda a aferrarse a lo único en lo que pueden confiar: su amor.

Setenta años después, Dan hace un último intento de encontrar a la mujer a la que nunca ha olvidado y envía una carta al hogar en el que compartieron una fugaz felicidad. Quien la recibe es Jess, una joven que llegó a Londres con sueños de triunfo y, abrumada por los problemas, ha encontrado en la casa abandonada un refugio en el que recuperarse. Las palabras de Dan la arrastran a un secreto que ha durado más de medio siglo y a la búsqueda de la misteriosa Stella. ¿Será el descubrimiento de un antiguo amor perdido el inicio de uno nuevo?



En cierto momento de mi vida como lectora empecé a leer novelas epistolares: novelas que incluyen cartas, ya sea porque están narradas exclusivamente mediante ellas o porque son un elemento importante en la trama. Y descubrí que amo las historias que incluyen cartas, lo cual no es raro porque me encantan las cartas y me parece un tradición, aunque casi perdida, totalmente bella.

Creo que lo primero que leí de este estilo fue Cartas desde la Isla de Skye, novela que me enamoró y no me canso de recomendar. Desde entonces quise leer más historias de ese tipo y especialmente de romance histórico, donde las cartas cobran cierto matiz más dramático y romántico. 
Fue así como buscando, llegué hasta Cartas a un amor perdido. Cuando conocí el libro aun no se había publicado en español, pero tiempo después lo tradujeron y como me llamaba bastante lo compré (en Bookdepository, porque en Argentina no se publicó).


Cartas a un amor perdido, nos presenta dos historias paralelas en diferentes tiempos: por un lado tenemos la historia del año 1943 que tiene como protagonistas a Dan y Stella, durante la Segunda Guerra Mundial; y por otro lado, en el año 2011, conocemos a Jess una jóven que por casualidad cruza su camino con Will, mientras ambos investigan sin darse cuenta la historia de Dan y Stella.
Me gustan las novelas que combinan dos tiempos. Pasado y presente. Muchas veces el uso de esta técnica en la narración hace que el lector se maree, se confunda o no tenga todo muy claro. En este caso eso no sucede ya que la autora diferencia bien ambos tiempos y no hay ningún momento que pueda generar confusión. Todo está bien demarcado y los tiempos bien diferenciados entre sí.

La novela comienza cuando Jess, escapando de su pareja y huyendo (literalmente) de una vida que no le hace bien, llega a una casa abandonada en un barrio bastante solitario. Entra y al ver que no hay nadie, y al estar ella sola y sin ningún lugar en el mundo donde refugiarse, decide quedarse un momento en la casa. Ese momento se transforma en días y es en ese tiempo cuando descubre, escondida en una habitación, una caja con cartas. Cartas que un piloto americano escribe a una mujer llamada Stella. Cartas de un amor prohibido pero intenso.
Entonces la autora nos traslada en un viaje en el tiempo al año 1943 donde conocemos a Stella. Se trata de una mujer que por cosas de la vida se termina casando con el párroco de una Iglesia, en Londres. Su matrimonio es de todo menos feliz, y de esa manera y por cosas del destino Stella se cruza en el lugar menos pensado con un piloto americano que recorre las calles de Londres durante uno de sus descansos.

La narración de Iona Grey me resultó agradable y linda. No es una escritura que me haya deslumbrado ni fascinado especialmente, pero logra transmitir lo que quiere con fuerza y sin irse por las ramas. Respecto al ritmo de la lectura, logró mantenerme interesada aunque más en la segunda mitad que en la primera. En la primera mitad del libro conocemos más en profundidad la historia de Stella y su historia con Dan. En la segunda mitad se le da un poco de relevancia a Jess, aunque los grandes protagonistas siguen siendo Dan y Stella.

La historia de amor de Dan y Stella me gustó y me resultó muy bonita. Sin embargo no me hizo suspirar totalmente ni me dejó locamente enamorada. Dan es maravilloso, es un hombre estupendo y un pesonaje masculino muy interesante; pero no llegué a enamorarme de él. Creo que la razón de ésto es que me faltó algo en la historia, creo que me faltaron más momentos entre Dan y Stella, me faltó un poco más de pasión, más momentos entre ellos. Los que hay son bonitos y dulces, pero me dejaron con la sensación de que no eran suficientes. Me dejaron deseando más.
Stella es una protagonista que me gustó, pero no me encantó. Es una mujer bastante reprimida en el comienzo, bastante calma y algo apagada. Luego, al conocer a Dan, cambia bastante; pero nunca me llegó a convencer totalmente o hacer que la admirara. Además cerca de la mitad del libro toma cierta decisión que altera el curso de toda la historia y no me gustó casi nada. No la comprendí y me dieron ganas de hacerla entrar en razón.

Respecto a las cartas (mi debilidad) no son muchas, pero son bonitas. Sin embargo no fueron cartas que me hicieran suspirar. No son cartas que, pasado un tiempo de leído el libro, vaya a recordar especialmente creo. Y además cabe destacar que las cartas que leemos, por cierta razón, son solamente las que escribe Dan. Nunca leemos las que escribe Stella. Aunque leyendo las de Dan no creo que las de Stella, si estuvieran, fueran para destacar.

Luego está la historia en el presente, en el año 2011, donde vemos cómo Jess trata de superar su situación bastante decadente. Cuando encuentra las cartas en la casa, empieza a sumergirse de lleno en esa historia de amor durante la guerra y de cierto modo encuentra fuerzas para salir adelante. La verdad es que Jess me gustó mucho más que Stella. No creo que la autora tuviera la intención de hacer que un personaje gustara y otro no, pero en mi caso si tengo que elegir me quedo con Jess como protagonista. Es una chica que a pesar de no tener nada, literalmente, va saliendo poco a poco adelante. Me gustó su humildad, su sencillez y su corazón puro.
Junto con Jess, en el presente, tenemos a Will. Will es un chico de 25 años (creo que Jess tiene edad similar) que trabaja para una empresa que se dedica a buscar a los herederos de personas fallecidas. Nunca terminé de comprender muy bien lo que hacían en su lugar de trabajo, pero básicamente creo que al encontrar a los herederos de alguien que fallece, ellos cobran cierta comisión por lo que la persona recibe. O algo así. Lo cierto es que Will me encantó. Creo que fue mi personaje favorito del libro. Me encantó que sea bastante desastroso, algo desorganizado y despistado, y me encantó que fuera un chico tan bueno que tiene su lado sufrido y necesitado de afecto. Además me hizo reír con algunas de sus torpezas y con las cosas que dice.

De a poco en la historia se van uniendo los hilos sueltos y la autora nos va relatando lo que sucedió en el pasado, a la vez que desarrolla una historia romántica en el presente. Como dije, la segunda mitad me gustó más que la primera. Creo que lo que me atrapó y me entusiasmó más en la lectura fue todo lo que va sucediendo entre Will y Jess. La verdad es que pasan pocas cosas y te dan ganas de leer un libro entero sobre ellos dos, pero lo poco que pasa es hermoso y fangirleable.

Llegado cierto punto del libro sentí que la historia no me estaba generando grandes cosas. No era que tuviera cosas malas, pero no me tenía fascinada. Pero creo que el modo en que se complementan las historias del pasado y el presente, y cómo la autora las conecta fue lo que me hizo engancharme mucho sobre el final y terminar disfrutando mucho la lectura. Si tuviera que elegir una de las dos parejas, aunque Dan y Stella me hicieron tomarles cariño, me quedo con Jess y Will. De verdad me leería todo un libro de ellos dos. Son geniales. 
El final del libro es un cierre muy bueno. Ciertas cosas no me convencieron totalmente respecto a la historia del pasado, pero en general es un final muy lindo y esperanzador.

Cartas a un amor perdido es una novela que logra atraparte a pesar de algunas falencias en la trama. Su historia en el tiempo pasado es muy bonita e interesante de leer aunque personalmente no llegara a enamorarme. La autora compensa mucho con un romance en el tiempo presente que te deja bastante embobada y con ganas de más. Un libro que no diría que es imprescindible para las lectoras de romántica, pero que aun así recomiendo y me alegro de haber leído.


Puntaje: 3.5/5

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3 comentarios

  1. ¡Hola!
    No conocía el libro, pero el tema no termina de llamarme la atención.
    Gracias por la reseña.
    Saludos Infinitos.

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  2. Este libro no entra en mis planes de lectura por el momento.

    Saludos

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  3. ¡Hola, Celes! Ya sabes que yo le tenía ganas a este libro, pero viendo cómo te fue su lectura, creo que lo dejaré pasar por ahora. A ver, sé que al final te ha dejado una opinión positiva, pero pensé que el libro era mejor.
    Lo de que no se genere confusión entre las dos historias es genial y más aún si ambas tienen su interés.
    Qué pena que la autora no sepa aprovechar más la relación de Dan y Stella, es decir, si ambos personajes se ve que son interesantes, no entiendo por qué no poner más momentos entre ellos y así lograr que se transmita más romanticismo.
    Ufff y si ella hizo que quisieras reprenderla por algo que hizo... no, definitivamente prefiero no leer este libro pronto.
    Al menos Will te gustó más.
    Si alguna vez llego a leerlo, volveré a pasar por aquí y comentaremos mejor.
    ¡Saludos y lamento que el libro no te fascinara completamente! ;-)

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